Del Alma Mérida: porque recibir también es un arte
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Un nuevo hotel boutique, nueve habitaciones inspiradas en Yucatán y una inauguración que convirtió la hospitalidad en toda una experiencia.
Por Mina Molina
Hay lugares que se visitan y otros que, desde el primer momento, parecen querer contarnos una historia.
Y si algo he aprendido recorriendo Mérida es que detrás de muchas de las puertas del Centro Histórico todavía hay historias esperando a ser descubiertas.
Algunas tienen siglos de antigüedad. Otras apenas están comenzando.
Ese es el caso de Del Alma Mérida, un nuevo hotel boutique que abrió sus puertas el pasado 5 de noviembre con una celebración que llevaba por nombre El arte de recibir.
Y aunque podría parecer simplemente una manera elegante de llamar a una inauguración, aquella noche descubrimos que el concepto iba bastante más allá de dar la bienvenida con una copa en la mano.
Ubicado sobre la calle 57, entre 62 y 64, en pleno Centro Histórico, Del Alma recupera una propiedad de herencia colonial y la transforma en un espacio donde la arquitectura, el diseño contemporáneo y la identidad yucateca encuentran un punto de encuentro.
Su filosofía se resume en una frase que me parece especialmente acertada: Una colección del alma de Yucatán.
Y sí, hay algo muy interesante en pensar que un hotel también puede funcionar como una colección de historias.
Una inauguración que fue mucho más que cortar un listón
La velada reunió a representantes del sector empresarial, turístico y social de Mérida para celebrar la apertura de esta nueva propuesta de hospitalidad.
El acto inaugural fue encabezado por el empresario Emilio Loret de Mola Gómory, acompañado por los socios del proyecto, Sebastián Loret de Mola Roche y Diego Mantecón Ponce.
También estuvieron presentes la alcaldesa de Mérida, Cecilia Patrón Laviada, y Raúl Paz Noriega, subsecretario de Desarrollo Turístico Sustentable de Yucatán, quien asistió en representación del gobernador Joaquín Díaz Mena.
Como dicta la tradición, hubo un acto protocolario y el correspondiente corte de listón.
Pero lo verdaderamente interesante comenzó después.
Porque una cosa es inaugurar un hotel y otra muy distinta es conseguir que sus invitados quieran descubrir cada rincón.
Y Del Alma decidió apostar por lo segundo.
El arte de recibir, literalmente
En lugar de limitar la celebración a un cóctel convencional, la noche se convirtió en un recorrido por las habitaciones y distintos espacios del hotel, donde los invitados descubrieron cinco experiencias inspiradas en el arte y las tradiciones de Yucatán.
Desde la pintura en vivo de la artista Marina Medina Garza y la personalización de botellas de ron hasta el bordado tradicional realizado por mestizas y la creación de separadores de libros con frases y deseos escritos en caligrafía, cada actividad ofrecía una manera diferente de conectar con la identidad del lugar.
Había una intención detrás de cada experiencia: conectar a los invitados con diferentes expresiones de la creatividad y las tradiciones locales.
Y debo admitir que siempre me ha parecido interesante cuando un evento consigue que sus asistentes dejen de ser simples espectadores.
Porque, seamos sinceros, todos hemos estado en alguna inauguración donde lo más emocionante termina siendo encontrar a alguien conocido.
Aquí, en cambio, había motivos para seguir explorando.
La gastronomía también tuvo su momento, con una selección de platillos yucatecos y bocadillos que acompañaron la convivencia entre los asistentes.
Una manera de recordarnos que, en Yucatán, recibir bien también significa asegurarse de que nadie se quede sin probar algo delicioso.
Nueve habitaciones, nueve maneras de contar Yucatán
Ahora bien, hablemos del verdadero protagonista de la noche: el hotel.
Nueve habitaciones y una misma esencia: Yucatán
Ahora bien, hablemos del verdadero protagonista de la noche: el hotel.
Del Alma cuenta con nueve habitaciones, concebidas como espacios que reinterpretan distintos elementos de la identidad yucateca a través del diseño contemporáneo.
Más que apostar por una decoración uniforme, el proyecto busca que cada habitación tenga una personalidad propia, donde los materiales, las texturas y los detalles artesanales formen parte de la experiencia.
Entre ellas destaca Mestiza, una suite inspirada en la mujer yucateca y en el encuentro entre tradición y modernidad. Su propuesta incluye una terraza privada con área de descanso y piscina.
También encontramos Henequén, una habitación que toma su nombre de la fibra que marcó profundamente la historia económica y cultural de Yucatán.
El resto de las habitaciones continúa esta narrativa a través de distintas referencias a las costumbres, la naturaleza y el patrimonio cultural de la región.
Y aunque normalmente elegimos dónde hospedarnos comparando camas, dimensiones y amenidades, aquí también existe la posibilidad de conectar con una historia.
Porque apreciar la arquitectura histórica no significa renunciar al confort.
Y personalmente, agradezco que ambas cosas puedan convivir.
El Centro Histórico tiene una nueva historia que contar
Uno de los mayores atractivos de Del Alma es, sin duda, su ubicación.
A poca distancia de la Plaza Grande, la Catedral y el Parque de Santa Lucía, el hotel permite descubrir a pie algunos de los espacios más representativos de Mérida.
Y eso es especialmente valioso en una ciudad donde caminar por el centro puede convertirse en un recorrido entre arquitectura, gastronomía, galerías, comercios tradicionales y pequeños descubrimientos inesperados.
La apertura de Del Alma también forma parte de una transformación que hemos visto crecer durante los últimos años: antiguas propiedades que encuentran una segunda vida como hoteles, restaurantes y espacios culturales.
Proyectos que, cuando se desarrollan con sensibilidad hacia su entorno, pueden contribuir a mantener vigente el patrimonio arquitectónico de la ciudad.
En términos económicos, la apertura representa una inversión privada superior a los 100 millones de pesos y, de acuerdo con la información difundida durante la inauguración, genera 54 empleos directos y 120 indirectos.
Pero más allá de las cifras, hay algo que me parece particularmente interesante: la manera en que Mérida continúa construyendo una oferta turística donde el diseño, la historia y la identidad local adquieren cada vez mayor protagonismo.
Porque el lujo contemporáneo ya no se trata únicamente de grandes instalaciones o servicios exclusivos.
También puede encontrarse en una experiencia auténtica, un espacio cuidadosamente diseñado o una historia que merece ser contada.
Yourney Dream Maker: la creatividad detrás de la experiencia
Por supuesto, una noche así no sucede por casualidad.
Detrás de la conceptualización y producción integral de la inauguración estuvo Yourney Dream Maker, firma que desarrolló la experiencia bajo el concepto El arte de recibir.
La propuesta consistió en transformar la presentación del hotel en un recorrido donde los espacios, las actividades y los detalles formaran parte de una misma narrativa.
No se trataba únicamente de mostrar las instalaciones de Del Alma, sino de permitir que los invitados comenzaran a descubrir su personalidad.
El resultado fue una celebración que integró arte, gastronomía y tradiciones locales con una producción diseñada para generar momentos memorables.
Y hay algo que vale la pena reconocer en este tipo de propuestas: cuando la producción de un evento está bien pensada, la experiencia se siente natural, aunque detrás exista una planeación minuciosa.
Al final, esa también es una forma de hospitalidad.
Hacer que todo parezca sencillo, incluso cuando sabemos que organizarlo no lo fue.
Hay lugares que se visitan. Y otros que se sienten.
Después de recorrer Del Alma durante su inauguración, me quedé pensando en algo.
Hablamos mucho de hospitalidad como si se tratara únicamente de un servicio. Una habitación cómoda, una buena atención, una bienvenida amable.
Y aunque todo eso importa, quizá la verdadera hospitalidad comienza cuando un lugar consigue hacernos sentir parte de su historia.
Del Alma llega al Centro Histórico de Mérida con una propuesta que busca precisamente eso: ofrecer una experiencia donde cada habitación, cada detalle y cada espacio tenga algo que contar.
Su inauguración fue una primera muestra de esa intención.
Y si algo nos dejó claro El arte de recibir, es que una buena bienvenida puede convertirse en el comienzo de una experiencia memorable.
Porque abrir las puertas es relativamente sencillo.
Lo verdaderamente especial es conseguir que alguien quiera volver a cruzarlas.
Así se vivió El arte de recibir
Entre encuentros, tradiciones y pequeños detalles, la inauguración de Del Alma Mérida dejó momentos que también merecen contarse en imágenes.
Una mirada a las personas, experiencias y momentos que formaron parte de esta celebración.
Para visitar
Del Alma Mérida
Calle 57 No. 509, entre 62 y 64, Centro Histórico, Mérida, Yucatán.
Instagram: @delalmamerida
Sitio web: www.delalmamerida.com



